Tus lágrimas
se secarán pronto
con los besos sorpresivos
de tus alegrías.
Y el dolor dejará de doler
si llenas
tu alforja
con los recuerdos
de tus mejores sonrisas.
Sólo deja entrar
la luz del sol
y la brisa fresca
para recuperar
las energías
que te caracterizan.
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