Pensativo y divagante,
dejo correr libremente
mi melancolía.
Suspiro y respiro
para aquietar este corazón
que es un suicida.
Mi libertad reposa, se inquieta,
se agita,
mientras la primavera pinta sus gritos
con colores infinitos.
Y te pienso...
y me pienso...
y dibujo tu nombre
con cada pensamiento.
Mi mañana se abraza con mi pasado,
y así, desolado,
mi esperanza me levanta
para seguir suspirando.
¿Hasta cuándo?