jueves, 23 de julio de 2009

INVITACIÓN

Estoy triste.
Es imposible dejar
de sentir esta maldita
tristeza.
No puedo pensar.
No puedo sufrir.
Estoy condenado a sentir.
Siento y re-siento
un vacío que llena
de muerte mi vida.
El silencio me grita.
Mis venas se ensanchan.
La muerte me invita
una copa de vino
y la alegría se exalta.
La felicidad, vestida de negro,
me mira dulcemente.
Me seduce con el monocorde
sonido de su infinito amor.
No tengo ganas de decirle que no.
Sólo tengo ganas de dejar de sentir.
Sólo quiero morir.
Sólo quiero vivir.

1 comentario:

Anónimo dijo...

DEIVID

ESTE ES UN POEMA MUY TRISTE... QUE NADA IMPIDA QUE TE SIGAS ENTREGANDO SIN RESERVAS AL VAIVEN DE LAS MAGICAS ALAS DEL AMOR Y LA ESPERANZA .. NUNCA CALLES PORQUE CUANDO CALLA EL CANTOR CALLA LA VIDA..